LA DESIGUALDAD DE SIEMPRE

FÚTBOL PORTEÑO, DESPUÉS PARA EL INTERIOR

Por: Agustín Serraiocco (@serragus98)

Casi tres meses de distanciamiento social y obligatorio, también conocido como cuarentena. La pelota está parada desde entonces. Muchos clubes con complicaciones económicas al igual que los futbolistas que poseen el mismo inconveniente sumado al contractual, todo un tema que hasta el día de hoy se debate.

La vuelta al fútbol no se queda atrás, se especula con septiembre u octubre, pero la situación más controversial pasa por el retorno a los entrenamientos. Los jugadores, durante todo este tiempo, hicieron trabajos físicos en sus casas con distintas rutinas que les enviaban los preparadores físicos y otros trabajos «grupales» mediante distintas plataformas virtuales. 

Innumerables son los casos de protagonistas que no pueden seguir con esa actividad, ya sea por problemas de conección de internet o por darle prioridad al retorno de sus diferentes actividades laborales, principales fuentes de ingreso en algunos casos. La situación ya no da para más, su necesidad de aunque sea poder entrenarse de manera más seria y profesional es urgente, por lo menos, para despejar la cabeza.

Sin embargo, la situación se estira aún más porque los mimados del fútbol argentino, es decir los equipos de Buenos Aires, más que nada de Superliga, no pueden usar sus instalaciones por el mal presente que atraviesa el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), la provincia que peor parada está con respecto al Coronavirus.

¿Por qué será que siempre se para el país cuando Bs As la pasa mal? Está claro que es el epicentro de Argentina, pero ¿Por qué pagan todos los demás? Cada provincia es un mundo distinto con respecto a la pandemia, por ejemplo La Pampa y San Luis no tienen contagiados hace dos meses, Catamarca no sufrió ninguno y así podría seguir contando lo bien que vienen. En Tucumán se permitió los entrenamientos de deportes grupales, a excepción de San Martín de Tucumán, y así pasa también en Mendoza y otras tantas provincias.

La decisión más lógica sería que vuelvan los que puedan, por lo menos con protocolo, aunque parece que acá solamente vale lo que sucede con los porteños. ¿Cuál es la explicación desde AFA? «No los habilitamos porque sacan ventajas». Cuando en el interior se saca ventaja, no vale, pero si pasa en la Copa Argentina con los grandes que juegan cuando quieren o se enfrentan con equipos que no lo hacen por meses, no importa, ahí se justifica y está perfecto. 

Ni hablar la decisión de que no haya descenso en la máxima divisional y que abajo «se maten» por conseguir el ansiado ascenso. ¿Hubieran hecho lo mismo si no hubiese terminado el campeonato de Primera? ¿Alguien sabe o siquiera pensó en el Federal A o Regional Amateur? Jamás, eso es mala palabra en el lenguaje de los dirigentes. 

Cambiaría la frase «el fútbol es para vivos» por «el fútbol es para pocos, más si los mandamases son amigos.» Hace poco menos de dos años sumaron tres ascenso en la Primera B (justo, por coincidencia, se vieron beneficiados los más cercanos a Claudio Tapia) y al Federal ni bola le dieron, ni mencionar el caótico y poco marquetinero certamen difícil de explicar hasta para los propios fanáticos. Tampoco meterse el asesinato al fútbol de interior con el Regional, algo para escribir un libro.

Así está hoy por hoy el estado futbolístico y social, esperando que mejore en Capital Federal algo que parece ir de mal en peor. Mientras tanto, los de siempre van a seguir esperando, van a seguir tolerando las injusticias. Total, ellos no importan, pueden seguir aguantando, siempre lo hacen, son el último orejón del tarro. ¡Pero qué viva el fútbol de nuestra AFA equitativa!

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