Guillermo Farré: «vamos a necesitar de todos para poder sumar fecha tras fecha»

LA PALABRA DE GUILLERMO FARRÉ

Foto: Argentina En Ascenso

Por: Emilia Ferrari.

Guillermo Farré habló de todo: su dolor por la salida de Belgrano, su llegada a Sarmiento, la promoción ante River y su futuro como futbolista. Hoy, el ex «pirata» se desempeña como volante central en Junín.

¿Qué fue lo que te motivó a jugar al fútbol?

Hace tanto… empezó porque en la época en que era chico, la pelota era el primer regalo que tenía. Mis dos hermanos, tres años mayores, andaban constantemente con la pelota, entonces yo siempre los seguía a ellos. Con el correr de los años iba jugando, el juguete que más apreciaba era la pelota. En mi casa del pueblo tenía mucho patio, entonces siempre era patear la pelota contra la pared que era uno de los juegos que más me atrapaba.

Después,  fue el hecho de seguir lo que hacían mis hermanos. Ellos siguieron en el fútbol y yo seguía con ellos y empecé a jugar en equipos de su edad, siendo yo tres años más chico. Eso me hizo empezar a tomarle el gusto a lo que era la competitividad, a querer superarme, a tener que jugar con jugadores más grandes. De hecho terminó siendo lo que me movilizó para mi vida, más allá de estudiar y de salir de noche: si me tenía que quedar porque al otro día jugaba, lo hacía porque me gustaba. Era una pasión que tenía adentro y no me importaba dejar cosas de lado para poder deleitarme jugando al fútbol. Creo que se fue metiendo dentro de mí esa pasión que hasta el día de hoy la tengo.

¿Qué significó tu paso por Belgrano?

En Belgrano crecí muchísimo en todo aspecto, me dio la posibilidad de ir a un club distinto al que estaba, porque en Central Córdoba estábamos en la B Metropolitana. Con el correr de los años aprendí el día a día y tuve que ir buscando la estrategia necesaria para poder subsistir en un ambiente donde hay mucha competitividad. Era un equipo muy grande, con mucha exigencia, donde no te tenías que conformar nunca y siempre tenías que brindarte al cien por ciento. Por lo que significa Belgrano, por la esencia que tiene el club como institución.

Me marcó mucho desde lo personal, tomé una identidad muy grande con lo que es Belgrano y deportivamente me dio la posibilidad, en los 10 años que estuve, de ser un jugador reconocido a nivel nacional, de poder conseguir logros muy importantes en el deporte, como lo soñaba de chico. Con Belgrano conseguí sueños que uno de chico se los ha planteado.

“Farré, el autor del gol que mandó a la B a River” ¿Te enoja? ¿Fue un antes y un después?

Mediáticamente fue un antes y un después. Hasta ese entonces, Farré era uno más en el fútbol argentino y a partir de ahí cada vez que nombraban a Farré lo ponían con el título de que era el que le había hecho el gol a River. En lo personal fue muy positivo, porque en el fútbol se necesita tener un movimiento mediático para poder tomar protagonismo con el correr de los años. El hecho de que me pongan un rótulo en la frente diciendo que mande a River a la B para mí es indistinto, no mandé a River a la B, yo fui partícipe del ascenso de Belgrano, un ascenso que va a quedar en la historia por la magnitud del rival.

Haber hecho el gol en la cancha de River quiere decir que uno ha sido un partícipe directo del ascenso, después cada uno lo tomará con el folclore del fútbol que quiera tomarlo. Los de Boca lo tomarán como que fui el verdugo de River, los de River como que yo los mandé al descenso, pero la gente de Belgrano me lo valora porque hice el gol del ascenso y eso es lo que me gratifica. Lo que más se valora con el correr de los años, en lo personal, es que más allá de haber logrado algo tan importante en ese momento, nunca creí que ese era el final de mi carrera, sino el comienzo de algo que podía llegar a ser muy importante. Y así fueron los próximos seis años en el club desde ese momento.

¿Cómo fue irte de Belgrano?

Para mi fue muy difícil. No en el momento del anuncio, sino el momento previo. Uno toma la decisión y se analizan muchas cosas. Se analiza desde el aspecto de que uno ha estado diez años arraigado a Córdoba, a la institución que deportivamente es mi casa. Conozco todos los rincones de Belgrano. El irme para mi fue algo muy duro, pero lo tomé también como un nuevo desafío para mi carrera y mi vida personal. Muchas veces el hecho de querer quedarte en un lugar porque estas cómodo y conforme terminás estancándote en nuevos proyectos. El hecho de tomar la decisión de realizar un cambio lo tomé desde ese aspecto, nuevos desafíos, nuevos proyectos deportivos y también en lo familiar.

Entendiendo que uno ha dejado diez años atrás muy importantes donde gracias a Dios tengo muy buena devolución de la gente que trabaja en el club y de la gente hincha del club hacia mi persona, entonces eso es lo que me gratifica. Ojalá que en algún momento tenga la posibilidad de volver, uno nunca sabe, pero el hecho de haberme ido de buena manera hace que uno para un futuro también tenga la posibilidad de brindar todo el conocimiento que ha tenido, brindarlo desde otra área. Los cuatro o cinco días previos a la toma de la decisión y al comunicado que salió, para mi fue muy estresante a tal punto de que por momentos he tenido que largar una lágrima para poder descomprimir toda la angustia que tenía en el pecho.

¿Cómo fue pensada tu llegada a Sarmiento?

En Sarmiento estaba Teté Quiroz. El ya me había contactado en otro momento para llevarme a otro equipo y desde que sale la posibilidad de que yo me vaya de Belgrano, uno de los primeros que me contactó fue Teté. A partir de ahí llegaron nuevos ofrecimientos, pero yo ya había tomado respeto a la palabra de Teté. No solo confió en mí en ese momento, sino que había confiado en otro momento para contar con mi servicio. En cierta forma fue por una cuestión de respeto hacia el interés de Quiroz. Conocía lo que era Sarmiento por tener a Héctor Cuevas muy instalado en Junín. Tenía buenas referencias de que el club había crecido muchísimo, que estaba por un buen camino desde lo institucional, que a pesar del descenso se pensaba en ascender y que tenía nuevos proyectos para el ascenso.

Desde lo personal, también lo tomé de que estamos cerca de mi ciudad de origen y tenemos la posibilidad de estar cerca de la familia que hacía mucho tiempo que estábamos lejos. Fue un combo de situaciones, donde me entusiasmó la institución, más el respeto a la palabra del técnico y estar en una ciudad donde tengo la posibilidad de compartir con mi familia mucho más tiempo.

¿Crees que quedo la vara alta en Sarmiento luego del paso por primera?

Yo creo que para Sarmiento este año ha sido muy duro, desde el descenso al semestre siguiente que nos tocó estar en el Nacional B. Creo que el equipo todavía no ha hecho el duelo de ese descenso, al punto que los jugadores que hay son pocos respecto a los que han quedado del plantel anterior. Pero por momentos se entiende que Sarmiento tiene la obligación de ascender. Eso se hace sentir. A eso es lo que le llamo que no hicieron el duelo. Entender que se descendió y entender que es otro torneo nuevo, que es duro y que hay que trabajarlo, pero lo que pasó ya pasó.

Hay que aprender de las cosas buenas y malas que se han hecho. En lo personal entiendo que se armó un plantel para pelear en la tabla, que los rendimientos por momentos se han dado, pero los números no avalaron ese rendimiento. Hoy nos encontramos corriéndola de atrás y no lo veo imposible, porque tenemos un plantel bárbaro y un grupo de excelentes personas. Que la gente entienda que estamos en un proceso donde vamos a necesitar de todos para poder sumar fecha tras fecha.

¿Cómo te llevas con los más chicos del club?

Me llamó la atención que me vean como un referente cuando llegué. No me gusta ese miedo y respeto por ser mayor, parece que soy un señor de antes para ellos. Entonces trato en cierta forma de bajar esa distancia que hay entre lo que es la experiencia mía y la juventud de ellos. Trato de compartir muchas cosas, de contarles experiencias, de cosas que se van a encontrar en el camino del fútbol. Yo al deporte lo veo desde otra perspectiva, entonces los consejos uno se los da como compañero, padre y profe. Uno trata siempre de volcar la experiencia en beneficio del chico con que me toque hablar. Estoy muy contento con ellos, porque te demuestran el respeto. Yo trato que ese respeto sea mutuo, porque más allá de que tengamos edades alejadas, no quiere decir que no los tenga que respetar.

Foto: gentileza @SantiAlaise

¿Qué crees que tiene que modificar Sarmiento para poder escalar la tabla?

Tenemos que empezar el torneo con la misma mentalidad del último partido que jugamos y ser ambiciosos. El torneo fue muy raro, porque empezamos con tres o cuatro fechas que no convertimos goles. El partido que ganamos fue un 1 a 0 con un jugador menos, entonces fue un tire y afloje, que lo ganamos más por actitud que por juego. Hasta la fecha cinco o seis, en la que logramos un par de resultados positivos, que nosotros nunca habíamos logrado imponernos en el resultado y en el funcionamiento. Siempre habían sido resultados muy ajustados. El hecho de haber perdido los dos partidos, tanto el de Tucumán como el de Almagro, nos generó con muchas dudas, con temores. Estábamos en la obligación de ganar y nos encontramos con un rival que era mucho más ambicioso, que nos quería ganar y nos terminó ganando. Fue un fiel reflejo de cómo tenemos que afrontar los partidos y quedó demostrado en el último con Instituto.

Si nosotros no afrontamos el torneo que viene con esa mentalidad, seguramente vamos a entrar en la irregularidad que nos planteó el primer semestre y vamos a terminar hundidos en un puesto en la tabla que no es el deseado. Ahora, si obtenemos una mentalidad grupal de ser ambiciosos, de ir por más, de no conformarnos, de que cada partido para nosotros va a ser una final, seguramente nos vamos a encontrar más arriba en la tabla.

¿Qué se plantea en la pretemporada?

Está planteada como todas, los primeros 10/15 días son etapas de preparación física con mucha carga horaria de entrenamiento. En un principio, 15 días antes del torneo, se ha planteado un viaje para poder realizar dos o tres amistosos, que eso es lo que te da el resultado de todo el entrenamiento físico de la pretemporada para ya estar pensando en la última semana de la preparación y pensar exclusivamente en lo que va a ser el primer partido.

¿Te hubiese gustado jugar en Boca?

Claro que sí. Uno como deportista que viene del ascenso no mira la camiseta si se trata de un club grande, porque no cuenta con esa posibilidad de elegir. Hubiese puesto el sí antes de la camiseta.

¿Cuál fue el gol que más te gustó?

El que más me marcó fue el de River, pero el que más me gustó fue uno que le hice a Quilmes en su cancha, en una boleada desde afuera del área y entró por arriba del arquero. Después he tenido la posibilidad de marcarle un gol a Boca, que para mí fue importante. También está el primero que hice en primera, contra Estudiantes. Todos me han marcado porque han tenido un condimento especial.

¿Te sentís cómodo en Sarmiento?

Desde el primer momento me sentí cómodo. Tuve la posibilidad de comenzar la pretemporada desde el principio, entonces cuando entré al vestuario éramos muy pocos. Porque eran todos los jóvenes del plantel, más Héctor Cuevas y el Gallo Capelli, pero después eran todos chicos. A medida que se fueron incorporando los jugadores nuevos, uno lo iba recibiendo. Eso también hace que uno se sienta cómodo desde el principio.

¿Hay Farré para rato?

Esperemos que sí. El fútbol a veces te pone pruebas constantemente. Hay veces que pienso en el retiro por lógica de que el semestre no fue como lo deseaba, entonces pienso en ponerle un final. Por otro lado, pienso que en lo personal jugué todos los partidos, entrené todos los días de entrenamiento, no tengo problemas físicos, entonces por qué tengo que cortar algo que es mi pasión y que me moviliza tanto. Es muy difícil pensar en un retiro, pero también es difícil pensar que hay Farré para rato porque muchas veces las decisiones se toman en un momento que no sabes por qué la tomas. Siempre le digo a los chicos que tomen decisiones tratando de memorizar o recordar el momento de por qué o la situación de por qué se tomó la decisión. Con el diario del lunes es mucho más fácil. En el momento que se toma la decisión, la tomas por algo, porque en ese momento algo te hizo mal, entonces cuando pase el tiempo y pienses que te vas a arrepentir, recordá que lo dejaste por algo en particular. Cuando llegue el momento lo voy a pensar bien y decidir dónde va a ser.


Cronista: Emilia Ferrari

 

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